diciembre de 1997
Nro 8

PARTICIPAN EN ESTE NUMERO:

Hebe Clementi - Fabián Bossoer - Horacio Tarcus - Pablo Sevilla - Fabricio Gagliardino - Carolina Guallame - Santiago Córdoba - Andrea V. Oviedo
ENTREVISTADOS: Horacio González - Roberto Scott - Ernesto De Mattía - Roberto Meier -

ILUSTRACIONES Y FOTO DE TAPA:

    Mario Bosi

Tapa Versión Gráfica

INDICE

  • EDITORIAL
  • Entrevistas a Políticos Locales: 
    Roberto Scott, Ernesto de Mattía y Roberto Meier
    por Fabián Vernetti y
    Fernando Peirone
    Tema:
    Los Efectos Locales
    de la Globalización
  • Qué con la Política
    por Hebe Clementi
  • Por una política de los sentidos
    (
    o cómo volver a buscar los sentidos de la política )
    por Fabián Bossoer
  • Entrevista:
    Horacio González
    por Pablo Sevilla 
  • Aguafuertes Venadenses
    escriben Santiago Javier Córdoba
    Carolina Guallane
    Fabricio G. Gagliardino
    Andrea V. Oviedo
  • Mario Bosi



    EDITORIAL

         Globalización, posmodernidad, conceptos relativamente nuevos que se han incorporado al lenguaje cotidiano con pretensiones de "explicar" demasiadas cuestiones esenciales como para confiar en ellos. Globalización, posmodernidad, nuevos fetiches de la lengua, conceptos que fundan un discurso y que, en estos tiempos signados por la fugacidad y las abstracciones, adoptamos con imprudente facilidad.
            Términos ampulosos, desmedidos, desmesurados a la hora de entenderse en una ciudad pequeña como la nuestra. Tan pequeña como aquella otra, Atenas, donde sus habitantes inventaron "Lo político": la sociedad —la ciudad— como autocreación y capacidad de auto-alteración. La política como creación, como arte.
             Pero en el mundo resuena la voz unívoca del amo, tan predominante que ni siquiera necesita levantar el tono para que todos sepamos los planes que le reserva a nuestras vidas, para que la escuchemos hasta nosotros, aquí, en la irreductible pampa húmeda. Carente de alternativas reales, la política agoniza. Los políticos ya no divergen entre sí, y solo tenemos que elegir a cuál preferimos para que lleve adelante la ejecución del único modelo que existe. Han devenido de creativos a meros administradores, de instituyentes imaginarios de la sociedad a gerentes de sucursales. Hacen «lo que pueden".
             Pero para hacer sólo lo que se puede no se requieren políticos, se necesitan administradores que hagan cerrar las cuentas, no importa a costa de qué, pero el balance debe dar cero.
             Agonía de la política.
             Para los atenienses —como decía Eduardo Grüner: "esa pequeña roca viva que pensó casi todo lo que es pensable sobre todo lo que puede ser pensado"— no existía separación entre lo político, lo social y lo económico. No es el caso de estas democracias —que algunos pensadores denominan "de los dos tercios" señalando su grado de exclusión social—, donde la política ofrece la igualdad jurídica pero agoniza al convertirse en una máscara para la defensa y afirmación de los intereses que sumen a la ciudadanía en la profunda desigualdad económica y social. Agonía de la política. Agonía de la mejor herramienta concebida por la sociedad humana para constituir al mundo en la mejor analogía posible del paraíso perdido.

             Globalización, posmodernismo. "De ómnibus of dubitandum", decía el viejo Fromm. "Es necesario dudar de todo". ¿Cómo sacudirse el lastre de estos conceptos? ¿Cómo desenmascararlos, descubrir la trampa, abrir los ojos? ¿La globalización es el único lote posible de los venadenses? ¿Nos afecta? ¿De qué modo? ¿Es posible salirse de ella? ¿Tomar sus beneficios y rechazar los perjuicios? ¿Es aún posible hacer política aquí y ahora? ¿Tiene sentido? ¿Algo que suena a destino aún está en nuestras manos?

          Volver a los orígenes, interrogar a los máximos exponentes políticos de Venado Tuerto, interrogarnos. Instantáneas, aguafuertes venadenses del puño de jóvenes estudiantes de la Escuela de Periodismo, el contraste con el mundo, el contrapunto. Pensar la ciudad, imaginarla, alterarla, crearla a la medida de nuestros sueños.
             Como aquella otra ciudad —insistimos— ateniense, mítica hoy, pero que, recuperando la dimensión humana, no tenía más habitantes que la nuestra.

           ¤Revista Lote