marzo de 1998
Nro 10

PARTICIPAN EN ESTE NUMERO:

David Viñas - Héctor Tizón - Luis Chitarroni - Horacio González - Horacio Tubbia - Marcelo Sevilla - Elsa Pfleider - Jorge Alonso - Fabián Vernetti - Fernando Peirone

FOTO Y TAPA:
    Alejandra Peralta

ILUSTRA:
    Oscar Poliotto

INDICE

  • EDITORIAL
  • Bioy Casares, su cuñada y Nueva York
    por David Viñas
  • Reflexiones de un escritor de frontera
    por Hector Tizón
  • Crónicas de un viaje a Buenos Saer
    1.
    por Fernando Peirone
    2.
    por Fabián Vernetti
    3.
    por Jorge Alonso
  • Entrevista a Juan José Saer
    por Horacio González
  • Saer y el aire, la voz inconfundible
    por Luis Chitarroni
  • Suplemento Especial:
         
    POESÍAS de Marcelo Sevilla
                             Ilustrado por Oscar Poliotto
  • La Anónima
    por Elsa Pfleiderer
  • Últimas Palabras de Franz Kafka
    por Horacio Tubbia

  • EDITORIAL

    El viaje

    La historia del hombre redunda en ejemplos de hombres que todos los años renuevan entusiasmos y renuncias frente al mar, bajo el embrujo de temerarios espíritus que invitan a la osadía. Desde los fenicios —que antes de inventar el comercio fueron aventureros—, pasando por los bucaneros, los buscadores de oro, los extinguidos alquimistas, y más actuales, los intrépidos conquistadores del aire, los científicos y los viajeros místicos, el hombre siempre se lanzó a las profundas aguas de lo incierto, aun a riesgo de naufragar. Se trata de algo irresistible, un perfume seductor que el hombre huele e interpreta persuadido de infinito, tentado de completar una obra interminable para la que nunca alcanzan los ojos para ver ni los brazos para abrazar.

    Tal vez el deseo de viajar sea una herencia irrecusable que todo hombre recibe con el nacimiento; tal vez allí se encuentre la razón que explique el enigma de zarpar y recorrer paisajes, en busca de ese impreciso que atrae y echa por tierra con todas las certezas; tal vez en Venado Tuerto, un ignoto lugar de la llanura pampeana, sea una manera de desafiar las formas insalvables con que se expresa el destino.

     

    Para nosotros, venadenses acorralados en un permanente afuera-adentro del mundo, el viaje es a Buenos Aires. Pero Buenos Aires, Dios histérico, nombra desde el centro y obliga a recordar. Ah, ustedes son del interior. Uno escucha "del interior" y sabe que es imposible sustraerse a la remisión inmediata de esas dos palabras, al fatum forzoso que todo lo transforma en lejanía y dificultad.

    Eso es lo que nos tocó en suerte, y empacados de anhelo marchamos rumbo a la Capital, por partida doble: la Revista Lote y nosotros.

    Y ese es el espíritu que recorre y une los trabajos de este número. ¿Memoria de viaje? ¿Bitácora? ¿Crónica? ¿Relevamiento? Tal vez, todo a la vez. Saer, ese viajero, que escribe y "recupera" las notas de viaje que un supuesto Dr. Real escribió en su travesía por la desértica pampa del siglo pasado, descripto por Luis Chitarroni e interrogado por Horacio González. Héctor Tizón, el autor de Luz de las crueles provincias, en una reflexión acerca del la relación que se establece entre un escritor de frontera y Buenos Aires; David Viñas reconstruyendo las marcas que dejaron en la literatura los viajeros argentinos a Estados Unidos; y tres crónicas de viajes tratando de recuperar un género literario en desuso.¤