junio 1999
Nro 24
PARTICIPAN EN ESTE NÚMERO:

Fabián Vernetti - Carlos Suárez - Lina Fusco - Claudia Marcaccini - Raúl Rossetti - Hugo Vázquez - Elsa Pfleiderer - Miguel Lerotich - Carolina Olmos - Marta Villalila -

  • Arte de Tapa:

  • D.G. Carolina Correa Llobet

INDICE


  • EDITORIAL

  • El veinticuatro - N. de la R.
    Las voces de Lote - N. de la R.
  • CORREO DE ELECTRONES

  • Las flores del mal - Fabián Vernetti
    La Otan contra Yugoslavia - Carlos Suárez
  • SUPLEMENTO - SALA DE PROFESORES Nº 5

  • Antonio Porchia: el Hombre y su obra,
                           una perfecta unidad (II) - Raúl Rossetti
    Por aquí pasaron - Rodolfo Aldasoro
  • CIUDAD OCULTA

  • Habitantes de la llanura - Hugo Vázquez
    Gente triste - Elsa Pfleiderer
  • NOTICIAS DEL MUNDO

  • Cachito Amorini - Miguel Lerotich
  • VIDAS PARALELAS

  • Carolina Olmos - Marta Villalila



EDITORIAL

 
 
NEGRO EL 24
                                Los editores 

"La verdad se ofrece sonriente al hombre
cuando este se encuentra en un estado de alegría despreocupada."
L Pinski

 en un momento de desconcierto general, donde los emprendimientos comunes han desaparecido por inanición o sobreviven a duras penas bajo la sospecha de inutilidad, no podemos evitar preguntarnos, de vez en cuando, cuál es la poderosa razón que nos mueve a seguir trabajando en este proyecto cultural-solidario fundado en la ilusión de contribuir a la transformación del mundo, y que consume casi toda nuestra vitalidad. No es fácil encontrar respuestas. Pero cuando buscamos con el corazón encontramos algo que nos da gozo y que no tiene precio: no hemos perecido al nihilismo, a la desesperanza, a la inacción, al “realismo” económico que se ha devorado casi todas las causas.
   Hemos mantenido independencia de criterios y económica. Hemos mantenido viva una coherencia que no busca el poder, ni el espectáculo ni el dinero, sino la humanidad, la justicia, el respeto por lo diferente y por el arte del buen vivir.

   Sabemos que no estamos solos. Usted lector, usted colaborador, usted anunciante, es la fuerza de LOTE y el que lo ha hecho posible mes a mes, hasta alcanzar estos dos años. Contra todo pronóstico, hemos cubierto vocacionalmente, artesanalmente, con un grupo humano reducido y medios escasos, pero con amor, este recorrido. Por cierto, no carente de errores, equivocaciones e imperfecciones. Hemos construido juntos 880 páginas inquietas, unas con más fortuna que otras.
    Pero en todas hemos apostado a no escindir la cultura de lo social y lo político, a sacarla de las exposiciones y los cócteles para reincluirla en lo cotidiano con su fuerza reveladora, recuperarla como bien, como variante de interrogación y de transformación. En nuestra aventura siempre hemos mantenido las ansias por conquistar un mundo más habitable y más humano, en el que quepamos todos sin violencia. Sus temas no se apagan, no pierden vigencia, se pueden releer una y otra vez, se puede disentir, debatir. El espectro de LOTE es tan rico y diverso como la vida.

   LOTE cumple dos años. Aquel emprendimiento cultural generado e implementado en Venado Tuerto, tuvo —y tendrá— que vencer muchos obstáculos para seguir consolidándose. Dos años después, LOTE renueva su compromiso por trabajar para que la revista crezca junto a usted lector, colaborador, anunciante. Pero también quiere renovar su compromiso por las cosas que considera indeclinables, su pertenencia a la heredad de afirmación de la vida, su suscripción en la tradición humanista de la búsqueda del bien común; su elección por la opción ética, que significa la opción por el bien más allá de la victoria.

   Finalmente, siendo fieles al diálogo sincero y amistoso que siempre le propusimos a usted lector, colaborador, anunciante, debemos confesar nuestro oprobio. Hay una gran motivación egoísta entre los que hacemos LOTE: de ningún otro modo podríamos haber sido más felices.