enero de 2000
Nro 31
PARTICIPAN EN ESTE NÚMERO:

Carlos Záttara - Alejandra García - Gladys Mignacco - María Rosa Montes - Roberto Alfaro - Taller de Escritura Nuclearte II de Teodelina Santa Fe


  • Arte de Tapa:

  • DISEÑO:  Darío Delari
    FOTO:  Pucho Gómez

INDICE


 

  • EDITORIAL

  • En el nombre del padre - N. de la R.
  • CRITICA CULTURAL

  • Con la ñata contra el vidrio - Carlos Záttara
  • NOTA DE TAPA

  • Estrategias de apropiación del espacio religioso - Alejandra García - Gladys Mignacco
  • VIDAS PARALELAS

  • Espacio NuclearteII - Sala Kandinsky ( Teodelina - Santa Fe )


EDITORIAL

 
 
En el nombre del padre


   Cuando pedimos un café al mozo, cuando conversamos, cuando le ponemos nombre a las calles y levantamos monumentos en las plazas, en cada una de esas trivialidades estamos presentando un proyecto de sociedad y de país, por no decir de mundo. Y son las ideologías hegemónicas las que cargan en nosotros –lo sepamos o no– un destino prefijado, echando por tierra –lo admitamos o no– cualquier intento de vivir despreocupado. La modalidad de esta batalla por el sentido está implícita en los programas económicos, las filosofías políticas y en las más banales de las conductas cotidianas, en las prácticas más automatizadas, en las instituciones y en los discursos más inocentes1. Y es a través de estas experiencias que puede verificarse cómo los hombres creyendo correr hacia su libertad, corren hacia sus cadenas2.

   De la misma manera aquello que, atribuido al campo apacible de la fe, se presenta ante el mundo bajo la candorosa apariencia de lo "puro", esconde en lo profundo de sí intenciones que exceden largamente las desinteresadas formas de lo beatífico para transformarse en una disputa política descarnada por cada centímetro de territorio, por cada feligrés.
   ¿Qué proyecto de sociedad oculta este proceder? Como dice Eduardo Grüner: "La moral de este discurso-práctica es, en su sentido más estricto, la moral del propio sistema que produce la inmoralidad". Pero la contradicción no es un pecado, y es muy común encontrar que aquellas personas que predican el mundo del amor funcionen en un todo armónico con las leyes del mercado; y que quienes más se indignen por prácticas que son inherentes al sistema neoliberal sean miembros de aquellas religiones que favorecieron el desarrollo capitalista preparando el terreno subjetivo en el que habría de practicar su dominio salvaje. Mientras por una ventanilla atienden a los mártires del sistema y se rasgan las vestiduras por la degeneración moral que el propio sistema fomenta, por la otra manejan y participan de los tempos del mercado con una maestría digna de admiración, haciéndonos creer el cuento del "mito coercitivo" de que la feliz convivencia entre la fe y la explotación es posible.
   El excelente trabajo de Alejandra García y Gladys Mignacco pone de manifiesto en forma clara y objetiva, a través de un sencillo relato histórico, la "estrategia pastoral" en un territorio que nos es familiar, poniendo al desnudo las estrategias de control que desde hace un siglo a esta parte fueron poniendo en practica las distintas iglesias sobre el espacio religioso, que no es otro que el de la subjetividad social e individual.
 

1. La era de la desolación, Ed. Manantial, 1999.
2. Jean-Jacques Rousseau.