abril 2000
Nro 34
Edición Nacional
PARTICIPAN EN ESTE NÚMERO:

Heloisa Primavera - Jéròme Blanc - Enrique Font - Pablo Robledo - Jorge Vecellio - Raúl Rossetti - Fernando Peirone - Raúl Fabella - Paul Citraro - Daniel Moyano - Luis Frontera - Aída Carballo - Roberto Capdevila - Darcy Ribeiro


  • Arte de Tapa:

  • DISEÑO: DG: Angelina Araiz
                     DG: Javier Pighin

INDICE


  • EDITORIAL

  • En el camino - N. de la R.
  • TRUEQUE

  • La moneda social - Heloisa Primavera
    Reinventar el mercado - Heloisa Primavera
    Las monedas paralelas - Jéròme Blanc
  • LA MEMORIA DEL CINE

  • Entrevista a Marco Bequis - Enrique Font / Pablo Robledo
    Adolfo Bioy Casares: el héroe de las mujeres - Jorge Vecellio
  • ENTREVISTA A PAUL BOWLES

  • El último Kif en Tanger - Pablo Robledo
    El canto protector ( una amistad con Paul Bowles ) - Raúl Rossetti
  • CIUDAD OCULTA

  • Los camioneros - Fernando Peirone
  • CINE

  • Buena Vista Social Club - Pablo Robledo
    Celuloide - Raúl Fabella
  • MUSICA

  • Historia de melómanos - Paul Citraro
    Lo que escuché - Paul Citraro
  • LITERATURA

  • Tía Lila - Daniel Mayano
    Vidas paralelas - Luis Frontera / Aída Carballo
    Establecimiento la Lili - Roberto Capdevila
  • ULTIMAS PALABRAS

  • Memorias de un fracasado - Darcy Ribeiro



EDITORIAL

 
 
En el camino

"El camino es el único que corre salvaje, nosotros somos figuras inmóviles "

Jorge Boccanera 
   En una época donde la crisis de la cultura del trabajo ha clavado su daga en lo más hondo de la organización social, cuando la sangre esta a punto de llegar al río, nos damos cuenta que no somos nada por encima de nuestra ocupación. Y ahora, en bolas y a los gritos, descubrimos que sin ocupación, atrás de la palabra "soy", no hay nada para agregar. que hemos descuidado lo único que nos daba identidad: nuestra singularidad, ser nosotros mismos. Esto demuestra que no es recomendable acostarse a dormir cuando se sabe que las políticas que aun no nos tienen como destinatarios de sus maniobras, también nos incumben, y que mas temprano que tarde, como en aquel inolvidable y terrible poema del viejo Brecht, van a golpear nuestra puerta.
   Desde Rousseau hasta el momento, el Contrato Social no ha modificado los términos en que se plantean los derechos y obligaciones de los individuos. Pero la distribución de roles -oh sorpresa- no ha sido equitativa entre el locatario y el locador. El pasaje del estado de bienestar, a uno de malestar, para finalmente dar lugar a un estado desertor, donde cada uno queda librado a su propia suerte mientras las obligaciones siguen siendo las mismas, es un claro ejemplo de cuanto valemos en el tablero de este ajedrez. Esta situación, casi como un remedo de los antiguos dilemas que llevaron a Rousseau a pensar el Contrato Social, plantea un problema medular: como comportarnos frente a un problema común?, solos?, orgánicamente?, en función de nuestras necesidades?, en función de un todo social que nos
abarca?
   No es esta una época que se caracterice por trasponer los umbrales de lo particular. Y la aparición del trueque como alternativa a la desocupación, como
emergente de una necesidad que defecciona el sistema, es una buena oportunidad para analizar críticamente nuestro proceder como sujetos sociales.
¿Cual es la traducción a sistema del trueque?  ¿Hasta que punto es una opción real al mercado?  ¿Cual es su futuro?  ¿Se puede humanizar el mercado? ¿ Hasta donde podrá -o se le permitirá- crecer?  ¿Se participa en el trueque por necesidad o con la ilusión de estar militando contra la coraza del sistema? Y en tal caso, ¿que tan medular es la confrontación?, ¿es una alternativa de ruptura real?
   Nietzsche, en el prologo de sus Consideraciones intempestivas, cita: "Por lo demás, me resulta odioso todo lo que solo me instruye, sin aumentar o animar inmediatamente mi actividad". Son palabras de Goethe, tajantes, definitivas. De ese modo Nietzsche quiere marcar un punto de partida claro, sin ambigüedades. Este numero abre una etapa nueva de la revista, a partir de ahora LOTE llegará a las 2000 Bibliotecas Populares que hay desde Ushuaia a la Quiaca mas los kioscos de todo el país; y no queremos ser más de lo mismo, queremos una revista con nervio, que diga la verdad, que se meta con lo que hay que meterse; la cultura no es un impedimento para entender lo importante, es su condición.
   Pensamos que es precise abandonar la idea de cultura como lo culto, recuperaría, sacaría de los interesados ghetos de erudición, afectaría a lo cotidiano, meterle los pies en el barro, para que nos alumbre con su fuerza reveladora, desmontar ese cantito abstracto de "el arte y la cultura", cuando el arte no es más -ni menos- que una forma refinada de expresarnos, para participar del mundo, para incluirnos en el, pero no la única. Y si de abandonar se trata, abandonamos la idea de cultura como actitud colaboracionista.

   LOTE hace su aparición en el ámbito nacional como una revista hecha desde el interior, porque sabemos que más aca del tapial de la General Paz existe un país oculto, sin posibilidades, con expectativas.