febrero de 2001
Nro 44
PARTICIPAN EN ESTE NÚMERO:

Basilia Papastamatíu - Oreste Peralta - Fernando Peirone - Hugo Vázquez - Fabián Vernetti


  • Arte de Tapa:
    DISEÑO: DG:  Angelina Araiz
                     DG:  Javier Pighin

INDICE




EDITORIAL

 
 

"Solos... pero en la cumbre" N. de la R. 


    Mientras el mundo globalizado se regodea con el triunfo de su imbatible neoliberalismo, Cuba, perdida en el mar caribe, a 150 kilómetros del gran imperio, a poco de que las cercanas fauces del triángulo de las Bermudas se la trague y expuesta a que un huracán la borre de la faz de la tierra, con la mayor de las desvergüenzas vaticina el fracaso del capitalismo. Y no sólo eso. Fidel, con las barbas canas y sobreviviendo a todos sus adversarios, dice que la única solución que tiene el mundo es imitar a Cuba y optar por el socialismo. Y si uno los deja hablar -disposición que esgrimen con vocación inigualable- ellos hablan del "estrepitoso fracaso" de Estados Unidos después de cuatro décadas de bloqueo y agresiones continuas. Dicen que después del naufragio del socialismo europeo, quedaron solos y lograron salir. Dicen que "si la tasa de mortalidad infantil de América Latina y el Caribe fuera similar a 6,4 por cada 1.000 nacidos vivos en el primer año de vida y a 8,3 de 0 a 5 años, alcanzada por la Cuba aislada, hostigada y sometida a una implacable guerra económica, casi 400.000 niños habrían sobrevivido cada año"1.

Un país así, bendecido por el don del ritmo y la música cuyo prócer nacional es un poeta, con una frondosa mitología revolucionaria que incluye en su haber vidas como las del Che Guevara y Camilo Cienfuegos, merecía un número de la revista. No como curiosidad, tampoco como mero objeto de análisis, si no como homenaje. Un merecido reconocimiento a un pueblo que como los tártaros podría haber desaparecido y sucumbido frente a la desproporcional fuerzas de sus adversarios, pero por sobre todas las todas las cosas, es un pueblo que jamás perdió la alegría ni negoció su dignidad.

No quiere decir esto que no tengamos juicio crítico. Por el contrario, Cuba merece que seamos estrictos. No faltará quien nos acuse de tener una mirada ideológica. En tal caso, preguntamos: ¿qué otra mirada se puede hacer con Cuba si no es ideológica? ¿O acaso no son ideológicos los planteos que hacen sus opositores cuando pretenden compararla con Suiza y no con Haití? Es famosa la anécdota de la Agregada Cultural en la Argentina que, acosada por las exigencias desproporcionadas de soluciones que un periodista le pedía al socialismo, contestó: "nosotros somos cubanos, no somos marcianos". De todos modos, y a modo de argumento, vale recordar que Cuba ha sido el país latinoamericano de mayor crecimiento en el año 2000 y sus perspectivas para el presente año son aun más alentadoras.

Tampoco faltará quien diga que nuestra mirada tiene una cuota de fe. Y para qué negarlo. Algunos creen en Dios; otros eligen no creer en nada, que es otra forma de creer; nosotros creemos en los hombres, lo único que hasta ahora ha demostrado tener en sus manos el rumbo de la historia. Preferimos esto, para no tener que echarle la culpa a nadie de lo bueno y lo malo que nos pase. Mientras tanto, en nuestro país, los privilegiados de siempre, los gurúes del sistema, los que siempre comieron de la mano del amo, aconsejan más neoliberalismo y mayor dependencia con los centros de poder capitalistas. Y tienen razón, con esa receta "su" Argentina funciona a las mil maravillas.

1. Discurso de Fidel Castro en la Cumbre del Milenio, Panamá, 17 de Noviembre del 2000.

Nota: El encomillado del título corresponde a un discurso de Fidel Castro cuando apenas caído los países del Este.